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El día del artista de voz

Hoy celebro el día del artista de la voz y, como parte de esa familia, no puedo evitar reflexionar sobre el estado que cruza nuestra profesión. Sí, la inteligencia artificial ha entrado en escena, y su presencia es cada vez más notoria en el mundo del voice over. Pero, ¿qué significa esto para nosotros, artistas de voz?

Es innegable que la IA tiene capacidades asombrosas. Puede generar voces con una velocidad y consistencia que los humanos simplemente no podemos igualar. Estas voces sintéticas son cada vez más realistas y pueden ser ajustadas a las especificaciones exactas de cada proyecto. Para las marcas y las productoras, esto puede traducirse en ahorros significativos de tiempo y presupuesto.

Pero, ¿es eso todo lo que importa? Como artista de voz, sé que nuestro valor va mucho más allá de la simple generación de ondas sonoras. Nosotros aportamos algo que la IA aún no puede: una chispa de vida, una autenticidad que nace de nuestra experiencia y nuestra humanidad.

Cuando nos paramos frente al micrófono, no sólo estamos leyendo un guión, estamos interpretando, dando vida a las palabras con nuestras emociones y nuestra comprensión del contexto. Podemos adaptar nuestro tono y estilo para conectar con la audiencia de una manera que una máquina simplemente no puede replicar.

Además, nuestro papel va más allá del estudio de grabación. Somos colaboradores creativos, ayudando a dar forma al mensaje y a la intención detrás de cada proyecto. Nuestra experiencia nos permite ofrecer ideas y sugerencias que pueden elevar la calidad del producto final.

Pero, ¿significa esto que debemos ver a la IA como un enemigo? No lo sé aún. ¿Debemos encontrar formas de trabajar junto a ella, de aprovechar sus fortalezas mientras aportamos las nuestras? Tampoco lo sé. 

Tal vez las inteligencias artificiales puedan encargarse de las tareas más mecánicas y repetitivas, liberándonos a nosotros para concentrarnos en los aspectos más creativos y humanos de nuestro oficio. O quizás podamos usarla como una herramienta de entrenamiento, para perfeccionar nuestras habilidades y explorar nuevas técnicas. No, no sé aún si lo creo o no pero el futuro parece ser muy claro. Habrá una batalla campal al respecto. Ya inició desde 2023 con los paros de los sindicatos de escritores y actores en EUA. 

Y es que, la IA plantea cuestiones éticas y legales que aún no han sido resueltas. ¿Quién posee los derechos de una voz generada por IA pero educada por humanos? ¿Cómo se asegura que estas voces no sean utilizadas con fines engañosos o incluso perjudiciales? ¿Es nuestra voz parte de nosotros o es verdad que no tiene copyright? ¿Es válido mantener vivo a un personaje a través de su voz generada por I.A. tomando un fragmento de su voz grabada?

Lo que es seguro es que, como siempre siendo humanos, necesitaremos adaptarnos. Aquellos de nosotros que puedan ofrecer algo único, ya sea un estilo distintivo, una versatilidad excepcional o una habilidad para conectar con el público a un nivel profundo, siempre serán valorados. Pero aquellos que se aferren a las viejas formas pueden encontrarse luchando por mantenerse relevantes.

Al final, creo que el futuro de nuestra profesión será moldeado por cómo elijamos interactuar con la IA. Si la vemos como una amenaza y nos resistimos a ella, puede que nos encontremos en una batalla perdida, tal vez.

Mientras tanto, lo que hacemos como artistas de la voz no es simplemente hablar. Damos vida a las palabras, infundimos emoción en cada frase, y creamos una conexión con cada oyente, con cada audiencia. Y eso es algo que ninguna máquina podrá reemplazar… nunca.

Vero.

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    ©2023 VERO LÓPEZ TREVIÑO